
Nunca, nunca pero que nunca más me vuelvo a meter en una disco de moda de esas. El último sábado se me ocurrió acompañar a unos amigos a una. ¿Que decir? Sí, la peña estaba "apretá" del montón de gente que allí había pero... la música una mierda, como vuelva a oir algo del puto "reggaeton" hago una locura. Pero es que cuando no era eso era cualquier bazofia que llaman alegremente "música". El tío que se encargaba de tal martirio lo único que sabía decir era: "Esas manos arriba". ¿Arriba? ¡Al pescuezo te las voy a echar!.
No contentos con eso las copas a 10€ y bueno... los únicos efectos secundarios eran ardor de estómago, ni siquiera resaca. No sabía que el gin-tonic hiciera eso, a saber que es lo que me pusieron.
La peña? Vale, como creía que sabía donde me metía, no me puse el pañuelo, ni mucho negro. Iba con ropa vaquera azul, para no llamar mucho la atención. Casi me atraganto cuando veo a un especimen con traje y corbata pero con los pantalones como los raperos, eseñando los gallumbos. Tío, o una cosa u otra pero eso no, que no das risa, das pena. Y bueno, no voy a largar más que sino vais a decir que si no me gusta que no vaya. Eso es exactamente lo que voy a hacer.
Con lo sencillito que soy. Con un garito, o un antro, yo me apaño. Que haya música que nos haga sangrar los oídos y despierte instintos asesinos contra los dj's. Que las copas no sean un atraco y si hay abundancia de cerveza pues mejor. No hace falta que sea música gótica o "heavy" o de los 80's, simplemente eso, que se deje escuchar.
Para muestra un botón. Os pongo un tema del grupo autraliano Midnight Oil, la banda de Peter Garret. Si a mí me ponen en cualquier garito esto y una cerveza de allí no salgo, palabra. A saber lo que habrá fuera.

Etiquetas: Relatos
