
No pasan tantos dias de aquel que caminando con buena gente por Toledo, después de admirar la obra maestra de Doménikos Theotokópoulos, al llegar casi en la esquina de la calle Hombre de Palo con la del Arco de Palacio, junto a al muro de la Catedral se oye una melodía. Una música que parecía llorar por Sefarad.
En ese momento el tiempo retrocede y trato de descubrir el origen de tan bellos acordes entre el círculo de curiosos. Es una mujer sentada tocando con despreocupada soltura aquel instrumento, más tarde descubro el nombre de la mujer, del instrumento y su origen.
¿Que tendrá este lugar? Siempre aparece algo del pasado. No hace mucho me ví sorprendido por unos titiriteros alzados sobre unos zancos. Al pasar por mi lado saluda una chica desde la altura "Hola". Ha notado que me he quedado mirando. "Hola" respondo para seguir mirando como siguen recorriendo la calle.
Por que en la Ciudad Imperial el pasado sigue vivo por sus calles y cualquier día puede que nos encontremos a Florinda la Cava, al Hombre de Palo o a la mismísima Tarasca.
Por cierto, la mujer de la viola de teclas se llama
Ana Alcaide.Edu
PD: Luego, para no perder costumbre pues empezó la degustación de cerveza.